martes, 14 de septiembre de 2010

Seguimos


Otra vez por aquí de vuelta, he de pedir disculpas a todo aquel que sigue este blog y que en cierta manera me anima a escribir todo aquello que aquí encontráis, disculpas por estar callado, por no decir si me iba o seguiría, por el silencio que siempre es peor que la verdad. Gracias por seguir ahí. Pero si, estoy de vuelta como la ciclista que empieza ahora, dispuesto a seguir con algo que me encanta como es escribir aquí y sacar fuera todos esos sentimientos y paranoias que están dentro de mi y que no soy capaz de contar a nadie por miedo, por cobardía o por no se que cosa sea. Una temporadita de vacaciones no hace mal a nadie verdad? y más si es en verano donde podemos disfrutar del buen tiempo, el sol, los amigos, la piscina... ¿Qué mas da si es invierno o verano o estamos en la playa o en el campo? Lo importante es que estemos rodeados de todos los que nos quieren y que con ellos seamos felices, aunque sólo sea el tiempo que pasamos con ellos, pero ese tiempo nos habrá merecido la pena. Aunque hay veces que el estar cerca de alguien que te quiere te puede hacer daño, porque ese querer es distinto al que tu sientes, y una mirada, una sonrisa o un simple roce puede significar tantas cosas!! Sobre todo cuando tu imaginación empieza a volar a su antojo intentando hacerte ver esa acción como algo tuyo, solo para ti y cargado de una simbología que solo tu conoces porque tu imaginación te ha hecho de verlo así. Pero...¿cómo saber la verdad? Ahí es donde estoy, en ese punto donde el siguiente paso es un acantilado de mil metros de altura y que si tienes suerte podrás sujetarte en una rama si te caes, pero si no hay rama la esperanza de vida es nula, y yo de momento no quiero morir, aunque a veces me encantaría saltar para encontrar esa rama.

martes, 22 de junio de 2010

Removiendo los posos

Todo parecía estar en su sitio, pero de repente, o no tan de repente, la cucharilla empezó a moverse de nuevo, removiendo con ello todos los posos del café. Esos que ahora estaban ahí en el culo de la taza, donde no parecían estar, ahogados, callados, dormidos...pero no muertos. Parece que han resucitado. Ahora están sin parar, moviéndose por toda la taza, y todo por culpa de la cucharilla!!! Quien la habrá movido?!! Y todo sin darme cuenta, ya ves, crees que todo está en su sitio y que sigues adelante cuando de pronto pumba!! todo vuelve a ser un caos. Y sólo es por una razón: porque esos posos de café, llamémosles sentimientos, no están muertos como yo creía, sino que estaban apaciguados, invernando allí donde yo los dejé arriconados por una fuerza mía de querer tapar un agujero que cada vez se hacía más grande y que no llegaría a ninguna parte. Pero vuelvo a decir: están vivos, otra vez inundando mi cabeza con el calor que viene!!! No puedo soportarlo!! Esta vez tendré que arrestarlos, no puedo volver a pasar otra vez por todo aquello!! Los posos de café hemos de tirarlos y recordar su sabor, su olor, su aroma... pero deshacernos de ellos porque a la larga si los dejamos ahí, terminarán amargando, y eso es lo que empiezan a hacer los míos. Por qué se habrá movido la cuchara otra vez?? Habrá sido por tu mirada?? por tu sonrisa?? por tu olor?? No lo se, pero lo único que si se, es que no quiero volver a sufrir, porque ya decidí olvidarme de , porque lo nuestro, por llamarlo de alguna manera, nunca será posible, y por eso quiero cerrar el libro. Y no es por gusto.
Malditos posos de café!!!

martes, 1 de junio de 2010

La botella y mi alma


Me siento delante de la botella, en una habitación donde la claridad parece haber sufrido un ataque de histeria y ha salido corriendo a no se sabe donde. Nada encima de la mesa, solo la botella, y mis emociones que irán saliendo poco a poco según vaya entrando en mi cuerpo el líquido que hará sentirme mejor, porque entonces estaré alegre, porque entonces estaré orgulloso, porque entonces estaré libre y porque entonces seré feliz. Todo eso a cambio de una botella de 12 euros, ¿se puede pedir más por algo tan barato? ¡Qué poco cuesta ahora ser feliz! Si esto lo hubiera descubierto antes... Cuando la mesa empieza a llenarse de sentimientos que hacen olvidar mis recuerdos mi alma empieza a estar medio vacía, al igual que la botella, suelen vaciarse a la par. Pero no se que sensación me hace sentirme mejor, porque una vez que todos los sentimientos están delante de mi, como si de una baraja de cartas se tratase, puedo vivir uno a uno todo lo que ellos me quieren decir, puedo manejarlos a mi antojo, mezclarlos, romperlos, tirarlos... aunque se que cuando la botella esté vacía del todo mi alma también lo estará, pero después, los sentimientos irán uno a uno regresando a su rincón de donde no debieron haber salido a cambio de un precio tan barato pero a la vez tan caro para mi. La única diferencia es que la botella podrá ser llenada otra vez con ese líquido milagroso que me hace olvidarme de todo, pero mi alma seguirá vacía por muchas botellas que yo beba, y la soledad a su vez se agarra más fuerte a mi alma para acompañarlo en una vida que no lo es.

jueves, 27 de mayo de 2010

Aqui estoy yo

Aquí sigo, con mis paranoias, mis idas y venidas, como la vida, como el tiempo, como la Tierra que gira y gira sobre si misma sin llegar a ningún lado, no se mareará algún día?? Parece que el veranito ya está cerca y con él llegan nuevos ánimos, menos pereza, más ilusión por salir...salir como todo bicho viviente a tomar el fresco. Y es que al fin y al cabo la vida nos obliga a vivir en sociedad rodeados de personas a las que hemos de dar y de las que hemos de recibir. Personas con las que salir a tomar una cañita, con las que echarte unas risas, comentar algún cotilleo o contar algún problema de esos que todos tenemos aunque parezcan tontos. ¿Qué sería de nosotros sin esas personas que nos rodean? Familia, amigos, compañeros... todos nos dan y de todos sacamos algo, al igual que ellos de nosotros; y es que es tan compleja la tela de araña que formamos con los que nos rodean que a veces da vértigo balancearse sobre ella, pero es placentero, satisfactorio y adictivo, a la vez que necesario, y es que no hay nada más triste en esta vida que una persona que no tenga a nadie a quien acudir, que se sienta sola, aunque esté rodeado de gente. No es tan complicado tener amigos y gente a la que querer, a veces el problema no es de los demás sino de nosotros mismos, solamente hemos de dar lo mejor de nosotros, nuestra amistad, nuestra compañía, nuestros oídos, nuestra sonrisa... Sólo hemos de decir: aqui estoy yo para lo que quieras, y realmente estarlo.

jueves, 22 de abril de 2010

Donde estais???

Llevo unos días sin entrar por aqui, y es que entre que no tengo mucho tiempo y que las musas me han abandonado ... no se que escribir!! A esto último solo lo encuentro dos razones: o se han ido con otro porque se han aburrido a mi lado, que todo es posible, o me hablan muy bajito y no puedo oírlas! y ésto no creo yo que sea porque me lavo los oídos todos los días!!!
Podría escribir sobre lo que tantas veces ya lo he hecho, pero no quiero porque ya decidí pasar página y así está siendo, aunque hay momentos de debilidad pero con un poquito de esfuerzo y sufrimiento, por supuesto, todo se pasa. Hay veces en que nuestro mejor aliado es nuestro cerebro, si hacemos de que él esté bien y le mantenemos fresco podemos hacer que nuestro estado de ánimo cambie para mejor, lo que pasa es que hay veces en las que todo parece que va a salir bien, la vida empieza a ser distinta y comienzas a sonreir, pero llega un momento en el que te das cuenta de que la realidad y los hechos son distintos a como te los han contado, y toda la confianza que habías puesto se desvaneces como polvo ante una ráfaga de viento. Estas pequeñas cosas son las que te hacen de desconfiar enormemete del mundo, de la gente y de todos, apartarte en tu pequeño mundo y esconderte porque crees que tu eres el raro, aunque siempre te queda la esperanza de que no sea así.

martes, 6 de abril de 2010

Mientes

Llevo días escuchando esta canción que me encanta desde el primer día que la oí, es de esas canciones que te enganchan, sobre todo por la música. Me gusta cuando dice: llegas cuando estoy a punto de olvidarte... ¡Cuanta razón! o eso de: el tiempo hizo lo suyo y comprendí, las cosas no sucede porque sí, no eres la persona que pensé, que creí, que pedí... que hoy estoy mejor sin TI.
Es triste, pero hay veces que es mejor pasar un mal rato que no toda la vida al lado de alguien que no merece la pena, que no merece tu amor, tu dedicación, tu vida. Pero cada uno debe de elegir su camino, y a veces escogemos el más peligroso donde los baches son enormes.


jueves, 1 de abril de 2010

No puedo recaer.


No puedo recaer, llegado a este punto debe de ser fuerte y seguir tirando como sea. Y es que el otro día se me calló un poco de ese yeso que estoy tratando se sujetar para tapar las alas de mi corazón. Se cayó porque después de pasar toda una tarde contigo, al calor del solecito, aguantando tus miradas, tu sonrisa, tu olor..., me hizo desvanecer toda esa coraza que creía me había salvado de ti, de tus quince mil encantos, y es que mientras te miraba deseaba besarte, abrazarte y decirte todo lo que intento tapar a base de esfuerzo y sufrimiento. Y es que tus ojos son capaces de derretir mi hielo más duro guardado en mis entrañas. Pero es que soy incapaz de decir que NO a verte, no puedo, no quiero. ¡Que dura es la vida para algunos! Y entonces llega la pregunta típica de ¿Por qué a mi? Pues porque te ha tocado, porque si y punto. Y luego dicen que todos somos iguales, ¡mentira! No todos somos capaces de sentir, vivir o experimentar situaciones en las que los sentimientos te ciegan los ojos y hay que tener la cabeza fría para no cometer errores que te pueden estropear tu torre, aunque a veces crees que lo mejor de todo es que pase lo que tenga que pasar aunque tu torre se quede en el suelo, pero fríamente sabes que eso no te conviene. Y es que como se suele decir, y es del todo cierto, lo que no te mata, te hace más fuerte. Puedo dar fe de ello.

Tantas veces

 Tantas veces te pensé, Tantas veces te soñé, Tantas veces te imaginé,  Tantas veces te creí, Tantas veces te idealicé,  Y otras tantas te a...