jueves, 6 de enero de 2022

Abrir regalos

Hoy es día de abrir regalos, y con ello ilusiones y alegría. 

Usemos la palabra abrir en todas sus magnitudes, abrir puertas, abrir el corazón, abrir la mente, abrir las amistades, abrir nuestras perspectivas... Algunas cosas en sentido literal y otras metafóricamente, porque abrir siempre viene bien, nos enriquece en todos los sentidos y nos hace grandes, para sentirnos mejor con nosotros mismos y eso hará que seamos mejor con los demás. Porque las puertas cerradas y los muros nunca mejoran las cosas sino todo lo contrario, nos hace alejarnos de algo que desconocemos, quizá por miedo o por temor a lo ignorado, y no por eso malo o perjudicial, pero una vez que la mente se abre a una nueva idea nunca más vuelve a cerrarse. Abramos los regalos del día de Reyes con la intención de abrir nuestro corazón con la ilusión de quien nos hizo ese  regalo. Abramos la mano para recibir todo lo que la vida nos ofrece y que tenemos a sólo un paso, y agarremoslo ya, porque no sabemos cuánto tiempo nos estará disponible. Abramonos al presente, a salir, a disfrutar, a comer, a viajar, a hacer en el presente lo que a cada uno le apetezca, porque el futuro es incierto y lejano y los planes a veces no llegan tan lejos. 

En el momento de abrir los regalos de Reyes somos felices. Bendita ilusión.


Feliz día de Reyes.

lunes, 1 de noviembre de 2021

Día de Todos los Santos

 Hoy, día de todos los Santos, empachados de banales calabazas y trucos o tratos celebrados en una cultura ajena a la nuestra y sin tener conocimiento del por qué de esta tradición, recordemos algo muy nuestro como es el Día de Todos los Santos, día en el que comemos puches, día en el que recordamos a aquellos que forman parte de nuestra vida pero que no están entre nosotros. Dejemos a un lado a nuestra enemiga tristeza y riamos, brindemos y celebremos todo lo que hemos compartido con ellos: fiestas, risas, algún enfadado o algún llanto, porque la vida se compone de esas vivencias bailadas al son de una trayectoria que termina antes o después. Algunos se fueron precipitadamente sin saber que su baile se había terminado, otros rozando las últimas notas porque ya se terminó su canción, y algún otro se fue bailando con el corazón rebosante de alegría sabiendo a dónde iba, dejándonos un elegante y ejemplar modo de abandonar el baile. Por todos ellos que dejaron su huella en nuestra vida y de los que aprendimos tantas cosas, sonríamos por haberlos tenido cerca y, como dijo San Agustin en su poema La Muerte no es Nada, "..Te espero, no estoy lejos, justo del otro lado del camino. Ves, todo va bien. Volverás a encontrar mi corazón. Volverás a encontrar mi ternura acentuada. Enjuaga tus lágrimas y no llores si me amas".

Algún día volveremos a bailar juntos, volveremos a estar en el mismo baile, mientras tanto, continuemos con el nuestro.

Feliz Día de Todos los Santos.

jueves, 30 de septiembre de 2021

Estalactitas

         Los momentos que paso contigo son tan reconfortantes y tan alimentadores que funcionan como un fertilizante para la tierra, son un caldo de cultivo para mí quimera que cada vez se hace más real porque tus ojos nunca dejan de mirarme de esa forma que sólo lo hacen conmigo. También tus manos me hablan y me transmiten esas cosas que sólo yo soy capaz de entender, quizás porque tengo un sexto sentido o porque quiero creer lo que mi mente me hace engañar, mente o corazón.

          Cuántas veces he pensado o soñado que me besas, y en ese momento todo se detiene, hasta el tiempo, que no se detiene por nada. Las hojas de los árboles se hacen perennes por unos instantes, cómo lo imaginado, que continuamente vuelve a suceder durante el paso del tiempo. Pero que sería si no fuese así, el azul cambiaria de tonalidad y en el alma calarían las gotas de lluvia hasta ahogarla, cómo en las cuevas el interminable goteo va creando las estalactitas que necesitan de miles de millones de años para poder unirse a su estalagmita. ¿Seremos nosotros alguna vez columna?

martes, 21 de septiembre de 2021

Costumbres

 La costumbre a veces nos obliga a hacer ciertas cosas que, aunque no queramos, seguimos haciéndolas, porque siempre las hemos hecho, porque hay que hacerlas, porque si no no seríamos nosotros, y a nosotros nos encanta hacerlas. Al igual que el buscarnos, el mirarnos y sentarnos juntos.  ¿Lo hacemos por costumbre o por necesidad? Lo hacemos porque hay un vínculo que nos llama a hacerlo. Si no estamos cerca la reunión es distinta, no interesa y aprovechamos la mínima situación para estar juntos, nos buscamos, nos acercamos, nos miramos. Porque yo siempre quiero estar a tu lado, porque mi mundo a tu lado se llena de alegría y colores, me gusta mi reflejo en tus ojos que me miran diferente, se detienen al mirarme, me hablan y me dicen lo que los demás ignoran, me sumerjo en sus aguas y me atrapan .  Y no lo hacen por costumbre sino por necesidad y querencia, porque cuando los miro veo la costumbre con la que me miras, la costumbre que quiere ser rutina y nadar para siempre en el mar de tu mirada. Costumbre que no es más fuerte que el amor.

viernes, 8 de mayo de 2020

Oasis

     A veces los oasis se producen en nuestra imaginación de tanto como ansiamos ciertas cosas. Pero una vez que las tenemos, ¿por qué siguen apareciendo?  ¿no nos conformamos nunca con lo que tenemos? ¿siempre queremos buscar más y diferentes aventuras? Así es.
   Creo que nunca murió en mi aquel oasis de juventud, aquel que creí que que había muerto, desaparecido, está intentando renacer, el teatro ha vuelto a subir el telón y las semillas están empezando a brotar de nuevo porque quizá nunca se fueron, tal vez no todas murieron, porque había millones, y una de ellas, la más imprudente y atrevida, se quedó y está empezando a brotar y retoñecer. Esa semilla me está provocando los oasis que mi mente quiere ver. ¡Maldita semilla! Si no había humedad suficiente para agarrar!! Las gotas de lluvia habían cesado, sólo eran un rocío fresco que divertían el alma!!!
 Habrá que aprender a vivir con fantasmas, oasis, semillas....

miércoles, 14 de febrero de 2018

Cinco segundos

Sólo algunos llegaron a la hora prevista. Siempre pasa en estas ocasiones en las que un grupo de amigos queda para comer. Se tomaron algo mientras llegaban los demás. Media hora después todos estaban allí menos Juan, siempre llegaba el último, y ese día no iba a ser distinto. Dudó mucho si asistir pero al final decidió acudir. Le gustaba estar con sus amigos, disfrutar de su conversación, de sus batallitas de jóvenes y echarse unas risas, no podía dejar de perder eso después de tanto tiempo sin verse. El problema era otro y siempre estaría ahí, SIEMPRE.
Por fin entró al bar y la ovación no se hizo esperar, tanto por la alegría de verlo como por la tardanza. Besos y abrazos no faltaron, caras de felicidad al verse, alguna lágrima por ahí perdida y sobre todo satisfacción de volver a estar entre la gente querida, los amigos de siempre, el calor que desprenden, esa confianza ciega que, por mucho tiempo que pase, siempre está ahí. Llegó la hora de sentarse a la mesa y, como siempre, entre buscado y por casualidad, una mezcla de destino esperado y odiado, le tocó estar al lado de Él. Siempre terminaban sentándose juntos, fuese el evento que fuese, ahí estaban, uno al lado del otro, como siempre lo habían estado, por amistad, por compañía, porque se querían. El destino a veces juega con nosotros a su antojo y nos mueve por el tablero como títeres en un guiñol. Fue una velada maravillosa, ya contaba con ello, pero siempre se mejoraba y vivirlo era un placer enorme. A Él siempre lo veía más a menudo que a los demás, era su AMIGO, necesitaban verse y hablar, reírse y estar juntos.
-¡Un brindis! dijo alguien.
Y todos se pusieron de pie para brindar.
-¡ Por la amistad! se dijo, por nosotros, por que volvamos a reunirnos pronto y no pase tanto tiempo sin vernos.
Un alboroto comenzó a sonar, choque de copas, risas....; pero de pronto todo se paralizó. El tiempo se detuvo cuando los ojos de Juan y su AMIGO se cruzaron. SILENCIO. Una mirada capaz de romper con todo lo que les rodeaba, no había nada, no había ruido, no había mundo. Sólo unos ojos mirándose y queriendo decir lo que los labios no se atreven. Unos golpes comenzaron a sonar rompiendo la magia de aquel momento, era el latido del corazón de Juan bombeando tan fuerte que era capaz de oírlo. ¿Cabe la eternidad en cinco segundos? La vida es eterna en cinco segundos. Como eterno sería su amor por Él. No había escapatoria, no podía dejar de sentirlo. Siempre estaría ahí para quererlo, para esperar su abrazo, su sonrisa, su mirada. Habría más brindis y más risas y más miradas, pero siempre la misma eternidad. SUS OJOS.  

martes, 6 de febrero de 2018

Sin gafas de sol


¿Será que ya estabas destinado para mí desde el principio de todo?  No se si pensar que de ser así, podías haber venido antes, o si tal vez, todo lo vivido, añorado, esperado y sufrido era necesario para ser como ahora soy. ¿Es necesario sufrir a veces para poder convertirnos en lo que somos? Podríamos saltarnos ese paso. Hemos de ser felices en esta vida pero no por eso hay que experimentar todos los estados y sentimientos para, el que tenga suerte, poder serlo. Yo tengo esa suerte. Y también he sufrido hasta llegar a donde ahora estoy, incluso ya con tu presencia. Se que no hay que mirar atrás y dejar todo lo sufrido en el cajón porque ese pasado, en el presente, no nos hace ningún bien, pero nuestra mente, autónoma de por sí, nos reconduce en un instante hasta esos momentos pasados. ¿Se puede tener nostalgia de los tiempos sufridos? Se puede. Las gotas de lluvia van calando hondo hasta humedecer por completo nuestro corazón y se necesita un sol espléndido para secar toda esa humedad producida por la lluvia. A veces esa nostalgia es necesaria en algunas personas, no son capaces de sobrevivir si no es por ese sufrimiento que los hace de seguir viviendo, si no tienen el alma húmeda, les da fuerza, se convierte en un aliado inseparable que camina de su mano. 
Yo no quiero tristezas, ni sufrimiento, ni pasarlo mal. Quiero vivir feliz, como ahora mismo, pleno, contigo, con el sol radiante cegándome los ojos. Sin gafas de sol y sin filtros. Quiero seguir sintiendo eso que tantas veces pedí y que por fin ya tengo.

Tantas veces

 Tantas veces te pensé, Tantas veces te soñé, Tantas veces te imaginé,  Tantas veces te creí, Tantas veces te idealicé,  Y otras tantas te a...