domingo, 6 de septiembre de 2026

Pero tú no

 Una vez más has vuelto a demostrar que las puertas de tu mar están abiertas. Continuamente me confirmas lo que tanto miedo me da sentir y desear, porque en cada acto, en cada mirada, en cada palabra hay un sinfín de complicidad y de intención que sólo yo soy capaz de comprender cuál jeroglífico sin descifrar. Pero siempre me vuelve a surgir la duda de si habré descifrado bien la solución de ese jeroglífico o es sólo mi mente que juega conmigo reinterpretando la realidad a su antojo. La respuesta jamás podrá ser descubierta. 

Otra vez, como en otras citas anteriores, ha habido complicidad, roces, miradas, búsqueda, has pasado obstáculos para estar a mí lado,... Y yo, impasible a veces por temor, pero con el corazón lleno de regocijo por saber que tú prioridad, cómo otras veces has vuelto a hacer, ha sido estar a mí lado, sin importar los demás.

Nadie puede navegar en nuestro mar, ese mar donde tus ojos me gritan tantas cosas, dónde tus manos tocan mi cuerpo dejando señales que solo yo puedo leer.

_ Te han abandonado todos, te dije.

_ Pero tú no, contestaste.

Buena cita, pero excesivamente corta.

Cobarde

 Otra vez he vuelto a hacerme el escurridizo, he tenido la oportunidad de poder compartir momentos contigo, mirarte a los ojos y perderme en tu mar y por la razón que sea, la cuál desconozco, he desperdiciado. Maldito cobarde!!  Tú me diste pie a perdernos, a bucear en nuestro mar y disfrutar de esos momentos nuestros, pero yo, como casi siempre, lo he estropeado. Racionalmente bien hecho, pero onírica o platónicamente mal gestionado. He desperdiciado una oportunidad brindada en bandeja por temor, como siempre, a no saber estar a la altura, a poder disfrutar, a estar a gusto, a sentirte.... Suelo anteponer otras prioridades a ti cuando tú eres la única prioridad, la única finalidad, el único deseo, mi máxima cuando estás. Pero mi mente es retorcida, se esconde, da vueltas, se tapa los ojos y se asusta fácilmente cuando algo no es capaz de controlarlo y se vuelve cobarde, lo que directamente me afecta a mí, soy un cobarde que se esconde bajo las sábanas para hacerse el valiente y poder disfrutar cada noche de lo que a la luz del día es humo y temor.

Pero tú no

 Una vez más has vuelto a demostrar que las puertas de tu mar están abiertas. Continuamente me confirmas lo que tanto miedo me da sentir y d...