Otra vez he vuelto a hacerme el escurridizo, he tenido la oportunidad de poder compartir momentos contigo, mirarte a los ojos y perderme en tu mar y por la razón que sea, la cuál desconozco, he desperdiciado. Maldito cobarde!! Tú me diste pie a perdernos, a bucear en nuestro mar y disfrutar de esos momentos nuestros, pero yo, como casi siempre, lo he estropeado. Racionalmente bien hecho, pero onírica o platónicamente mal gestionado. He desperdiciado una oportunidad brindada en bandeja por temor, como siempre, a no saber estar a la altura, a poder disfrutar, a estar a gusto, a sentirte.... Suelo anteponer otras prioridades a ti cuando tú eres la única prioridad, la única finalidad, el único deseo, mi máxima cuando estás. Pero mi mente es retorcida, se esconde, da vueltas, se tapa los ojos y se asusta fácilmente cuando algo no es capaz de controlarlo y se vuelve cobarde, lo que directamente me afecta a mí, soy un cobarde que se esconde bajo las sábanas para hacerse el valiente y poder disfrutar cada noche de lo que a la luz del día es humo y temor.
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