
Vivimos en un mundo en el que no hay descanso, se trabaja día y noche, no se pisa el freno ni tan siquiera para tomar aire. Así no podemos vivir, así tampoco podemos enamorarnos. Con prisas nada sale bien. Pero el reloj no se detiene para nadie, tenemos que adaptarnos a esta especie de vida que llamamos vida y ser uno más, encontrar lo que queremos, buscar lo que anhelamos. Cuando crees que por fin has encontrado "ESO", entonces el mundo parece que se detiene, el universo gira más despacio y comienza lo que llamamos vida. Lo que pasa es que ESO, a veces, no se detiene para ti y no está a tu mismo ritmo, y tú estás ahí estancado, con el universo en pausa, esperando a empezar a vivir, con la cabeza llena de pájaros y pensando a cámara lenta. Sólo cuando eres capaz de poder abrir un poco los ojos, te das cuenta de que todo sigue igual y tú eres el único que está parado, ni ESO ni nada está a tu ritmo. ESO no es lo que esperabas, aunque sí es lo que querías. Tienes que retomar tu vida, subirte al tren de la desesperación donde no hay paradas ni pausas. Pero ahora vas a trompicones, vas corriendo más de lo que puedes para alcanzar todo ese tiempo que has estado detenido y la vida ha seguido su curso mientras tu mirabas a las musarañas, mientras tu esperabas ESO. Esperemos que el próximo eso, si es que le hay, sí vaya a tu velocidad, se detenga contigo, haga parar el universo y reloj de tu corazón, y sólo entonces ese ESO sí será lo que esperabas.


