viernes, 19 de agosto de 2011

Cuando llegues





Cuando acabe el día te esperaré con ansias para besarte y preguntarte que tal te fue.

Cuando llegue la noche esperaré impaciente a darte un abrazo pare evitar tu temor de la oscuridad.


Cuando llegue la tormenta y sientas miedo, estaré ahí para hablarte, y evitar que pienses en ella.


Cuando acabe la noche, estaré esperando a darte los buenos días y un beso de despedida.


Cuando llegue el llanto, borraré las lágrimas de tus mejillas.


Cuando la alegría te invada, saltaré contigo para celebrarlo.


Cuando la fiebre llegue, le gritaré y asustaré para que te deje tranquilo.


Cuando el miedo se te acerque, lucharé contra él para que vuelvas a ser valiente.


Y cuando te me acerques, saltará mi corazón de gozo y mi alma cantará de alegría al verte.


Cuando todo esto pase, seré feliz.


Pero tal vez, cuando esto tenga que pasar ya sea tarde, porque me habré cansado de esperar tu llegada, y será la llegada de otro alguien a quien no esperaré con tantas ansias como a ti, y es que TU siempre podrás llegar.

lunes, 8 de agosto de 2011

Destino



Hace unos días leí una bonita frase escrita por el poeta francés Jean de Fontaine que dice: "A veces encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo", sin embargo, haciendo una pequeña reflexión sobre dicha frase: ¿tomamos algún camino en la vida para evitar nuestro destino? ¿Quien quiere evitar su destino? Solamente se podría evitar si conociéramos cual va a ser el final, ese destino que realmente no conocemos y que como tal no podemos evitar; mas bien se trata de una serie de decisiones, tomadas o no a tiempo, acertadas o desacertadas que van configurando una maraña en nuestra vida y que nos hacen de que nos rodeemos de una determinada atmósfera que podríamos llamar destino. Y que éste nunca se detiene, es como una carretera, con curvas y rectas, que dura el tiempo de nuestra vida y que vamos recorriendo poco a poco o a pasos agigantados, eso ya depende de cada uno, que siempre hay más, es como el mar, inmenso, sólo vemos horizonte, nunca la otra orillas, y cruzar es lo peligroso. Después de todo esto vuelvo a decir que no se pueden coger caminos para evitar el destino, porque todo lo que hacemos a diario, tanto si lo consideramos importante como si no, forma parte de nuestro destino, de nuestra vida y de nosotros mismos, que es lo que va dando forma a nuestra persona. Yo no quiero un destino, quiero una vida en donde sea capaz de disfrutar de todo aquello que me rodea, y con eso crearé mi destino.