jueves, 27 de agosto de 2009

Con los pies en el tejado


Una noche más me subo al tejado como si fuera un gato, a oscuras, con la única luz y compañía de la luna, las estrellas y mi corazón. Para contarles lo que a nadie cuento, para gritarles lo que de verdad siento y nadie sabe. Bonito escenario para una foto, pero horrible sentimiento el tener que contar a la luna y a escondidas aquello que uno siente, aquello que te quema por dentro y que quiere salir pero tu como buen cristiano sujetas como puedes para que vuelva a su sitio, dentro de ti, donde debe estar. La brisa de la noche es buena, y la luna agradable compañía, pero no es buena consejera, ella es atrevida y me aconseja que me lance al vacío, me lo dice por sus años de experiencia y por su labor de oyente de unos y de otros. Pero no es fácil su consejo, o es que no quiero ver lo que ella me aconseja. Desde aquí arriba, desde el tejado, puedo divisar todas las casas, sus tejados, unos más altos, otros más bajitos, unos casi se rozan, otros derrumbados, pero debajo de ellos todos guardan algo interesante que contar, historias que se entremezclan en su interior que son las que dan vida a una ciudad y a sus individuos; historias algunas no fáciles de vivir y que también habrán sido contadas a la luna desde algún tejado para estar más cerca de la confidente luna. Desde aquí arriba todo es más fácil de imaginar, uno se ve con más fuerzas, con más ganas de correr, pero cuando te bajas del tejado el mundo vuelve a ser como era antes, con los pies en el suelo todo es más difícil y complicado. ¡Qué fácil lo tienen los gatos!

lunes, 24 de agosto de 2009

Ser tu

¿Por qué a veces nos empeñamos en ser de una manera distinta a como somos realmente? A mi me pasa, y me imagino que a muchas personas de mi alrededor también les ocurre. Somos de una manera pero en ocasiones nos empeñamos en actuar de modo distinto a como lo haríamos nosotros mismo por el hecho de agradar a los demás o a los que tenemos alrededor. Si yo soy de una manera no tengo por qué avergonzarme de ello por el que dirán los demás. Uno ha de actuar acorde con su conciencia y su moral independientemente de lo que piensen los de fuera. Al fin y al cabo cada uno somos un mundo distinto a los demás y eso es lo bonito de la gente, de las personas, ser distintos, ser únicos y diferentes a todos. Pero es complicado ser uno mismo, por miedo, por temor a las habladurías de la gente, gente que al fin y al cabo no nos interesa, ni ellas ni sus habladurías porque no hablarían si fueran de nuestro círculo cercano. Hablarían pero para bien, para apoyarnos, para querernos. Hemos de dejar a un lado todo ese temor que nos obliga a estar alejados de nuestro yo, que nos hace sentirnos detrás de una gruesa pared de hormigón escondiéndonos tras una máscara que no nos beneficia en nada, sino que simplemente nos hace más lejanos a nosotros mismos y a los demás. Golpeemos esa dura pared para poder asomar la cabeza, una vez asomados todo será más fácil, vendrá solo. Y entonces nos daremos cuenta de quien nos quiere realmente y de quien está a nuestro lado. Uno sólo es lo que es, sin disfraces, sin camuflaje, y ser uno mismo es un premio para los demás.

miércoles, 19 de agosto de 2009

¿Que sería hoy?

Aquella noche iba sobre ruedas, después de una buena cena (hamburguesas y patatas fritas) en el jardín del chalet que teníamos alquilado para las vacaciones, y de tomarnos unos cubatas allí al fresquito decidimos irnos a tomar algo a la marcha de aquel sitio de costa. Estuvimos en varios pubes, pasándonoslo en grande, sin parar de reír, bailando (esto menos) y hacer tonterías varias. Tu siempre a mi lado, o yo al tuyo. Después fuimos a una discoteca, ya a altas horas de la mañana y después de estar allí un rato de los grandes nuestros amigos decidieron irse. Tu y yo nos miramos intentando buscar la aprobación el uno del otro y dijimos a la vez: nosotros nos quedamos, todavía era pronto para irse a dormir y terminar aquella noche a carreras, quedaba fiesta por quemar. Tu y yo nos quedamos en aquel recinto con la música hasta reventar los tímpanos donde la gente bailaba sin parar. Nosotros también lo hicimos, y nos reímos y seguimos bebiendo y hablando y riéndonos aún más. Llegó un momento en el que dijiste: vámonos, ya es tarde; y yo sin ni siquiera mirar el reloj afirmé y salimos de allí dirección a nuestra casa. Cuando llegamos todos dormían, eran las 5.30 de la mañana y decidimos darnos una baño en la piscina. Cuando me viste subir a ponerme el bañador dijiste que no hacía falta, nos bañaríamos desnudos. Y así fue. Los dos bañándonos desnudos a la luz de la luna y yo con el alma encogida para no despertar sospechas. Estuvimos un rato largo en el agua, tranquilos, hablando de nuestras cosas, de la vida. Nos salimos y nos sentamos en el bordillo, sólo había una toalla asi que decidimos arroparnos los dos a la vez porque hacía fresco. Después de estar juntos bajo la misma toalla y tras varias bromas nos miramos de una forma... rara y de manera brusca te lenvantaste y dijiste: yo me voy que ya es muy tarde, hasta mañana. Después de eso mi corazón seguía más encogido todavía y mi alma lloraba por no sabía que.
Me he arrepentido mil veces por no haberte besado en aquel momento, por no haber sido valiente y acercarme a ti hasta rozar nuestros labios. Era el escenario perfecto, el momento ideal. Luego vinieron muchos otros escenarios y tampoco fui valiente. Y aquí sigo, con el alma llena de lluvia y ahogándome poco a poco por cobarde.

lunes, 17 de agosto de 2009

Todavía más


Jamás pensé que te convertirías en el centro de mi existencia. Siempre fuiste una persona más en mi vida. Luego muy buen amigo y como tal te quería, pero después... pasaste a ocupar un grado mayor en mi pensamiento y en mi alma. Debe ser porque eres de esas personas que ya no quedan, que ya no se fabrican porque la fábrica que las creaba decidió cerrar porque estaba pasada de moda. Las buenas personas dejaron de fabricarse, ya no se llevan, eso es obsoleto. Pero tu eres de esa vieja fábrica, con una fibra especial y transparente que hace que te quedes sin aliento cuando se te conoce profundamente. Quiero eso para mí, quiero estar sin aliento y que tú me lo des, quiero estar moribundo y que tú me des la vida. Desearía que nunca hubieras llegado al punto de importancia tan grande como lo has hecho en mi escalera de importancias. Ya eras importante para mí, te quería y te apreciaba; pero ahora te quiero todavía más, y distinto. Distinto porque ya no sólo me apetece estar contigo y charlar como antes, y reír como antes y pasear y salir de fiesta como antes, sino que además de eso me apetece besarte, y abrazarte y no dejar de mirarte nunca. Pero esto último era innecesario que yo lo sintiese o que lo sienta por ti porque nunca será cierto y nunca pasará a ser real. Solamente ocurrirá en mi cabeza y en mis pensamientos. Y tu seguirás siendo a ojos de la gente y de los tuyos un muy buen amigo, un MEJOR AMIGO, pero para mí siempre serás algo más, algo que quisiera que fueras y por desgracia para mí, y tal vez para ti, nunca serás.

viernes, 14 de agosto de 2009

Otra vez


Anoche mientras dormía, volví a sentir que me abrazabas. Sabía que estabas a mi lado, podía sentir tu aliento cerca de mi oído, cerca de mi alma. Sentí el calor de tus manos, esas que tanto me gustan, tus dedos apretándome sabiendo que ya nunca me dejarías y que esas manos serían mías para siempre. Pero ya sabemos que el sueño es ese mundo en el que las cosas que más ansiamos se hacen realidad, están ahí al alcance de la mano, simplemente con cerrar los ojos tenemos un mundo paralelo pero feliz, nuestro mundo, ese en el que escogemos las flores que más nos gustan para nuestro jardín, donde el jardinero es la persona perfecta que sabe lo que ha de hacer para que esos pequeños capullos crezcan y se conviertan en preciosas flores adultas. Esas flores diremos que son nuestro alma, que florece sólo si el jardinero es el adecuado. Pues en mi sueño de anoche el jardinero eras TÚ, sabiendo perfectamente como cuidar de mi jardín, con mimo, con ilusión, con alegría, con amor. Con tus manos regabas mi alma, y con tu aliento alimentabas mi vida. Pero de pronto desperté y me encontré de nuevo en el terraguero vacío y seco de mi realidad, ya no había flores, no había verde y no estabas TÚ. No me importa si mi vida es de un color u otro, lo único que me importa y que deseo es que en ella estés TÚ. De manera que ansío de que llega la noche para poder estar juntos, para tocar tus manos, para mirar tus ojos, para besar tu boca.

martes, 11 de agosto de 2009

Por nosotros


La cocina estaba vacía, nadie pululaba por allí y eso que era la hora del almuerzo, el momento en el que más trajín había en dicha habitación. Sólo se encontraba allí Aurora fregando unas bandejas para el postre cuando entró Miguel. Iba buscando a los camareros para que se diesen prisa en servir el postre. Pero en aquel momento ya no le importó el tiempo, su reloj se detuvo y su corazón empezó a latir con más fuerza. Fue pronunciar su nombre y Aurora se estremeció. Se dio la vuelta, con las manos aún mojadas y con espuma. Se miraron a los ojos y todo quedó dicho. Miguel se acercó y la acarició la mejilla, ella volvió la cara pero su corazón era incapaz de cerrar su puerta, era incapaz de volver su alma. Aquello no estaba bien, pero sus labios necesitaban el sabor de los labios de aquel hombre. Ese hombre que la hacía perder el sueño cada noche, ese hombre que la inundaba de paz y de felicidad, ese hombre con el que no existía el tiempo ni el dinero. Pero aquello no estaba bien. Aurora llevaba toda la vida trabajando en esa casa, desde pequeña, había crecido con Asunción, su rival, su amiga y confidente, la hija de la Señora y también la esposa del hombre por el que sería capaz de matar. Debía de terminar, sus principios y su moral la decía que parase aquel juego incesante, pero su corazón la obligaba a no poder detenerse, no podía dejar de abrazar y besar a Miguel en cualquier instante en el que podían. Pero tenía que ser así, ella no podía gritar su amor por aquel hombre que la idolatraba, y él tampoco podía hacerlo porque había consagrado su vida a otra mujer, pero su alma era libre para estar con Aurora. Así tendría que ser por siempre, para el resto de sus días. Podían vivir su amor pero en las tinieblas, escondidos de la gente y del mundo entero. Pero no les importaba, se amaban y podían verse a menudo para abrazarse, besarse y amarse en silencio. Un amor prohibido pero sano, con el inconveniente de estar destinado a no vivir, pero ellos lucharían para que esto no ocurriese. Los dos se amaban y eso era suficiente.

domingo, 9 de agosto de 2009

Si tu quieres

Si tu quieres, la vida sería distinta, nuestra vida estaría repleta de felicidad. Te miro y pienso que TU me miras igual, que sientes lo mismo. Pero no puedo asegurarlo. Creo que lo siento cuando tus ojos se reflejan en los mío. Pero mi imaginación es muy dada a volar, le gusta echar el vuelo ella sola sin pedirme permiso, y después vuelve con la cabeza llena de pájaros para contagiarme su alegría.
Si tu quieres te regalo mi vida, toda para ti, pero a cambio yo quiero la tuya, tus ojos, tu boca, tu sonrisa, tus manos... tu forma de mirar. Si tu quieres...
Pero el problema es que no se si tu realmente quieres lo que quiero yo. Quizá si, o quizá no, y esa es mi gran DUDA, la que vive conmigo a diario, la que me pregunta a cada instante, la que me está matando las neuronas una a una, la que me acompaña en cada pensamiento.
Si tu quieres podemos detener el tiempo, hacerlo nuestro, crear nuestro propio mundo. Sin nadie que nos diga, sin nadie que nos hable o nos pregunte. Cerraremos la puerta y nadie sabrá lo que se vive detrás de ella, sólo nosotros y nuestros ojos que se mirarán como si no existiera otra cosa en el mundo, solo TU y YO.
Si tu quieres...sólo si tu quieres.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Sin palabras


Una vez más llegamos borrachos a la puerta de tu casa. Estabas solo en casa y yo tenía que pasar por la tuya para ir a la mía, de manera que siempre nos íbamos juntos a dormir. Dijiste que tenías hambre, eran las 5.00 de la madrugada y me animaste para que pasara contigo a picar algo de tu nevera vacía. Yo receloso accedí. Entramos en tu casa todavía con los vasos en la mano, medio vacíos, riendo por cualquier chorrada que dijéramos. Me senté en la mesa de tu cocina y tu sacaste algo de comer, una lata, patatas fritas y chorizo. Me levanté para tirar el poco cubata que me quedaba por el fregadero y me quedé apoyado en la encimera. Tu comías algo en la mesa. Yo te miraba y me moría por besarte pero sabía que eso era imposible, nunca ocurriría. De repente te levantaste a por un vaso de agua y me mordiste la oreja quedándote a mi lado. Yo te dije: "¡me estás excitando!", en plan de broma pero tu seguiste, mientras decías: "y esto también te excita?", mientras me besabas y mordisqueabas por el cuello hasta llegar a mi boca. Te detuviste, me miraste fijamente a los ojos. Ese tiempo en el que nos miramos fijamente me pareció la eternidad, pero una eternidad deseada, con una mezcla de paz y pasión que a la vez que mis ojos buceaban en los tuyos mi corazón latía a una velocidad de vértigo. Y después... me besaste en los labios. Un simple roce que dejó mis piernas sin fuerza. Mi cuerpo inmóvil. Y mi corazón abierto de par en par. Te apartaste un poco y volvimos a mirarnos otra vez. Después te besé yo, y tu respondiste a mi impulso. Nos abrazamos como si fuera lo único que tuviéramos en la vida. El universo se detuvo, los relojes se pararon y nuestros cuerpos se unieron en un sólo abrazo. La vida es así de antojadiza, de peculiar, y pasas del todo a la nada en cuestión de segundos. Después nos amamos, sin una sola palabra. No las necesitábamos. Nuestras miradas lo decían todo. Ahí comprendí lo que significaba la felicidad y el placer. Tu cuerpo y mi cuerpo, tu corazón y el mio. Tus ojos y mis ojos. Una sola mirada. Y un solo amor.

martes, 4 de agosto de 2009

Velocidad


Vivimos en un mundo en el que no hay descanso, se trabaja día y noche, no se pisa el freno ni tan siquiera para tomar aire. Así no podemos vivir, así tampoco podemos enamorarnos. Con prisas nada sale bien. Pero el reloj no se detiene para nadie, tenemos que adaptarnos a esta especie de vida que llamamos vida y ser uno más, encontrar lo que queremos, buscar lo que anhelamos. Cuando crees que por fin has encontrado "ESO", entonces el mundo parece que se detiene, el universo gira más despacio y comienza lo que llamamos vida. Lo que pasa es que ESO, a veces, no se detiene para ti y no está a tu mismo ritmo, y tú estás ahí estancado, con el universo en pausa, esperando a empezar a vivir, con la cabeza llena de pájaros y pensando a cámara lenta. Sólo cuando eres capaz de poder abrir un poco los ojos, te das cuenta de que todo sigue igual y tú eres el único que está parado, ni ESO ni nada está a tu ritmo. ESO no es lo que esperabas, aunque sí es lo que querías. Tienes que retomar tu vida, subirte al tren de la desesperación donde no hay paradas ni pausas. Pero ahora vas a trompicones, vas corriendo más de lo que puedes para alcanzar todo ese tiempo que has estado detenido y la vida ha seguido su curso mientras tu mirabas a las musarañas, mientras tu esperabas ESO. Esperemos que el próximo eso, si es que le hay, sí vaya a tu velocidad, se detenga contigo, haga parar el universo y reloj de tu corazón, y sólo entonces ese ESO sí será lo que esperabas.

sábado, 1 de agosto de 2009

Mi alma

Siento que mi alma no es capaz de superar todo aquello que vivimos y lo que quedaba por vivir. Siento que no será posible hacer que lo logre, pero yo, como un ser ajeno a mi alma debo de superarlo, no se si podré pero he de intentarlo. Intentaré separarme de ella, vivir cada uno por nuestro lado como si de un divorcio, o mejor dicho, de una separación se tratase. ¿Será posible? Esperemos que sí, porque si no es posible yo me iré a vivir a eso que llaman camposanto, aunque mi cuerpo siga en casa, en el trabajo, divagando por las calles y tomando copas en los bares. A mi alma no le sirven los ultimátum, ya se los he dado miles de veces pero...¡es tan terca! no quiere, no puede y no me hace caso, es muy desobediente. Va por libre, pero lo que no sabe es que YO también estoy ahí, con ella, unido por no se qué especie de vínculo. Pero algún día lo romperé si no cambia de parecer. Prefiero vivir sin alma a tener que estar toda la vida arrastrando una que llora sin parar por algo que vivió y que ya nunca más podrá vivir con otra de su igual. La he explicado muchas veces que hay más almas en las que fijarse, pero me dice que su gemela sólo es una, que ya encontró pero que se ha ido, y quiere esperar a que vuelva. Yo no la entiendo. Al principio podía entenderla, pero llegado a este punto no puedo. Pero tampoco puedo hacer nada por ella, sólo eso: separarme hasta que lo supere de una vez. Mañana empezaré los trámites necesarios. Veremos quien gana la partida, mucho me temo que yo la tengo totalmente perdida. Sólo espero que se de cuenta de su baza y vuelva a volar como antes, libre, sin ataduras. Pero ella es fuerte y reacia en sus pensamientos. ¡Que suerte la mía por haberme tocado un alma así! O... tal vez es que yo la he educado mal. Veremos que se puede hacer.