miércoles, 19 de agosto de 2009

¿Que sería hoy?

Aquella noche iba sobre ruedas, después de una buena cena (hamburguesas y patatas fritas) en el jardín del chalet que teníamos alquilado para las vacaciones, y de tomarnos unos cubatas allí al fresquito decidimos irnos a tomar algo a la marcha de aquel sitio de costa. Estuvimos en varios pubes, pasándonoslo en grande, sin parar de reír, bailando (esto menos) y hacer tonterías varias. Tu siempre a mi lado, o yo al tuyo. Después fuimos a una discoteca, ya a altas horas de la mañana y después de estar allí un rato de los grandes nuestros amigos decidieron irse. Tu y yo nos miramos intentando buscar la aprobación el uno del otro y dijimos a la vez: nosotros nos quedamos, todavía era pronto para irse a dormir y terminar aquella noche a carreras, quedaba fiesta por quemar. Tu y yo nos quedamos en aquel recinto con la música hasta reventar los tímpanos donde la gente bailaba sin parar. Nosotros también lo hicimos, y nos reímos y seguimos bebiendo y hablando y riéndonos aún más. Llegó un momento en el que dijiste: vámonos, ya es tarde; y yo sin ni siquiera mirar el reloj afirmé y salimos de allí dirección a nuestra casa. Cuando llegamos todos dormían, eran las 5.30 de la mañana y decidimos darnos una baño en la piscina. Cuando me viste subir a ponerme el bañador dijiste que no hacía falta, nos bañaríamos desnudos. Y así fue. Los dos bañándonos desnudos a la luz de la luna y yo con el alma encogida para no despertar sospechas. Estuvimos un rato largo en el agua, tranquilos, hablando de nuestras cosas, de la vida. Nos salimos y nos sentamos en el bordillo, sólo había una toalla asi que decidimos arroparnos los dos a la vez porque hacía fresco. Después de estar juntos bajo la misma toalla y tras varias bromas nos miramos de una forma... rara y de manera brusca te lenvantaste y dijiste: yo me voy que ya es muy tarde, hasta mañana. Después de eso mi corazón seguía más encogido todavía y mi alma lloraba por no sabía que.
Me he arrepentido mil veces por no haberte besado en aquel momento, por no haber sido valiente y acercarme a ti hasta rozar nuestros labios. Era el escenario perfecto, el momento ideal. Luego vinieron muchos otros escenarios y tampoco fui valiente. Y aquí sigo, con el alma llena de lluvia y ahogándome poco a poco por cobarde.

2 comentarios:

Vivo con Hades a tiempo parcial dijo...

Como duelen las ocasiones perdidas. Sajan el alma, verdad?. Es cómo dejar un grifo abierto en tiempos de sequía.
Consuélate. Piensa que no fue, pero será, y lo será en el momento propicio. El resto, será otra historia que habrá de contarse en otro momento, pero con la certeza de que llegará porque lo inevitable siempre ocurre.

un-angel dijo...

Es un recuerdo precioso.
No pienses en él como una oportunidad perdida, sino como en algo que en este momento no tenía que ser, pero que sin duda será. Con los años los labios se nos van llenando de besos que no hemos dado, y aunque el sabor es amargo, casi siempre acabas por darte cuenta de que en realidad lo que pasó no fue cobardía ni falta de decisión, sino simplemente que no debían ocurrir, bien porque debían esperar, bien porque el dolor que iban a causar después no se compensaría por el placer momentáneo.
Guarda esa noche tan hermosa en el corazón como la cosa bella que es, y aguarda el instante en que la respuesta sea un espléndido SI. Que seguro llegará, lo sé...
Como siempre, un abrazo...