martes, 24 de noviembre de 2009

Tu no sabes nada


Cuando me preguntas que me pasa me dan ganas de mirarte a los ojos y soltar todo lo que siento, todo lo que soy y todo lo que necesitas escuchar, pero al instante me arrepiento y sigo callado diciendo que no me pasa nada. Y es que tu no sabes nada, nada de mi vida, nada de mi amor, nada de eso que me ahoga y me oprime el corazón cada vez que veo tu sonrisa y escucho tu voz cerca de mi oído. Tu no sabes nada de lo que es engañar continuamente al corazón y a los demás, y también a mi mismo. Que sabes tu de tantas tardes y tantas noches pensando en ti, tantas fuerzas gastadas por no acordarme ni pensar en ti, de morir conmigo mismo y resucitar ante los demás como si nada pasara, como si la felicidad fuese parte de mi. Tu no sabes nada. Pero te interesas por saber y yo no te dejo, quiero que sigas sin saber nada de lo que vive en mi a escondidas, agazapado para que nadie pueda verlo y saber de ello. Nadie sabe nada, solo yo y ya es bastante, porque tampoco quisiera saberlo, lo único que quisiera es arrancarlo de mi y alejarlo para vivir tranquilo y entonces poder contarte todo. Pero ahora solo puedo seguir callado y tu seguir sin saber nada. Nada de lo que siento y me amarga por no poder contarlo y por no poder hacerlo realidad. Por eso es difícil de entender a veces mi manera de actuar, mi manera de vivir junto a ti, y no es que sea un tipo raro, que podría ser, o que esté loco, lo que pasa es que TU NO SABES NADA.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Caricias

¿Alguna vez nos hemos puesto a pensar en todo lo que nos hace sentir una caricia? ¿Todo lo que nuestro organismo puede sentir con el roce de otra piel? Hay caricias de muchos tipos, no tienen porque ser todas de amor, pero si es cierto que éstas últimas son como más especiales, y es que cuando sientes de verdad la primera caricia de amor, tu cuerpo no está preparado para tan rara sensación, y toda la piel se te heriza y el estómago parece que estuviera en el parque de atracciones. Es una sensación que no todo el mundo es capaz de sentir por desgracia. Una caricia siempre es bien recibida, al igual que un abrazo, pero no siempre estamos dispuestos a darlos, bien por temor, por vergüenza... ¿ A quien le importa si no a ti y a la otra persona? Somos así de reacios a hacer algo que queremos hacer pero que nos cuesta en determinadas ocasiones. Y es que con una caricia podemos transmitir todo aquello que sentimos sin tan siquiera pronunciar una palabra. Nos dejan señalados y esas huellas no se borran de nuestra memoria, ella te las guarda para cuando las necesites echar mano de ellas.
Os dejo una cancion que habla de caricias, de Rocio Durcal.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Perdonar para vivir

Luís había decidido pasar el día fuera de casa, desde que vivía sólo todas las tardes le parecían meses enteros donde las paredes le agobiaban y le atemorizaban. Cogió el coche y salio a no sabía donde. Mientras conducía encendió la radio, movió el dial y lo dejó quieto porque escucho una canción que le hizo recordar. Le hizo recordar momentos felices, una época en la que todo era vida y alegría, recordó que esa canción era suya y de Aurora, su mujer hasta hacía unos meses. La nostalgia que le provocó la canción hizo que se dirigiese hacia el antiguo parador donde se conocieron ya que no quedaba muy lejos de allí. Sabía que la visita a ese lugar le haría daño, pero a veces nos gusta hacernos daño recordando momentos felices mientras el corazón se nos encoge y anhela esa experiencia. Dejó el coche en el aparcamiento y se dirigió a la puerta. Tranquilo, sin prisas, hacía frío y estaba lloviznado, pero le gustaba sentir el frescor de las gotas en su cara, le hacía sentirse más vivo, infeliz pero vivo. Cuando entró a la cafetería del parador su cuerpo se estremeció, pero siguió adelante. Pediría un café para entrar en calor y se iría rápido de allí, ahora que había llegado lo único que quería era irse, correr de aquel lugar donde fue tan feliz y que ahora le incitaba a llorar. Avanzó hasta la barra, pidió un café y se giró para mirar por el amplio ventanal donde se podían contemplar las montañas cubiertas de nieve. Y ahí, al lado del enorme ventanal reconoció la silueta de Aurora, no sabía si era cierto o era su imaginación. La sangre se le heló y se acercó hacia la mujer y preguntó: _Aurora?, ella se giró y sus ojos se encontraron como el día en el que se conocieron. Ella lo miró fijamente y dijo: _Perdóname. Y él la abrazó como nunca antes lo había hecho. No necesitaba decir nada más, lo había hecho con su abrazo pero dijo: la palabra perdonar existe para algo, y para mi significa ser feliz.

martes, 10 de noviembre de 2009

Sorpresa!!


La vida está llena de sorpresas, desdes que somos concebidos en el vientre de nuestra madre hasta el día de nuestra muerte. Las dos fechas son sorpresa, no sabemos cuando ocurren, y casi mejor no saberlo, la segunda desde luego! y la primera... pues casi tampoco, porque que te digan tus padres: pues te concebimos el día tal en una siesta cuando... ; yo prefiero no saberlo!! Después cuando nacemos es otra sorpresa, será niño, será niña, será guapo, feo, moreno, rubio, ojos claros... y cuando por fin nos ven! sorpresa!!! no somos como nadie esperaba, pero las sorpresas son así. Luego están las sorpresas de los cumpleaños, cuando te regalan algo que a la persona que te lo regala le hace mucha ilusión, le encanta!! pero a ti .... pues no te gusta, y que cara pones entonces?? porque no le vas a estropear la sorpresa a quien te regala!! es de mal gusto decir que no te gusta, así que, te aguantas y pones cara de: me encanta!!! me encanta!! me encanta!! mientras que piensas: que horror!!! como me voy a poner yo esto!!!! Después hay otro tipo de sorpresas que son esas que te da algún familiar cuando estás en casa tirado en el sofá viendo la tele y en pijama, llaman a la puerta, abres y dicen: sorpresa!!! venimos a verte!!! y tu tienes que poner cara de alegría pero no te sale, y entonces dices: hombre!! no os esperaba! me pilláis con unas pintas!! y dices eso por no decirles que se vayan a la mierda que te has estropeado la siesta!!. Pero es que las sorpresas son así. También están esas sorpresas donde un día cualquiera tu pareja te lleva a cenar a un sitio super romántico o te regala algo que te encanta y que no esperabas, este tipo de sorpresas son mucho mejor recibidas. Como esas en las que al ver la nota de un examen que te ha salido fatal ves un aprobado, te llenan de felicidad. Pero por eso son sorpresas, porque no te las esperas y no sabes como van a resultar, y es que como dice la canción: la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Un paseo por las calles de la memoria

Aquella noche decidimos no salir de fiesta. Habíamos estado todo el día fuera y estábamos cansados. Cenamos, nos tomamos unos cubatas, nos reímos y después unos a dormir y otros a ver la tele, entre estos últimos tu y yo. Era tarde y los demás televidentes decidieron irse a dormir, tu propusiste darnos un baño pero no quisieron, yo como siempre, te secundé. Y allí estábamos tu y yo, bañándonos desnudos en aquella piscina para nosotros sólos. Una noche tranquila, calurosa, y un vigía que escrutaba todos nuestros movimientos: la luna. Nos tiramos de cabeza, empezamos a chapotear, a tirarnos agua, hasta que uno de nuestros amigos nos dio el toque de que era tarde y querían dormir. Ahora tocaba tranquilidad, había que estar juntos para poder hablar sin hacer ruido, casi pegados. Hablamos durante mucho tiempo de nuestras cosas, de la vida en general; era la situación perfecta, la noche ideal y el escenario preciso. Me salí del agua y me tumbé boca arriba mirando a la luna, de repente apareciste con la boca llena de agua y me lo echaste encima, yo salí corriendo detrás tuyo hasta que te alcancé, te tiré y yo caí encima, ahí estábamos los dos, frente a frente, a cinco centímetros de tu boca, podía sentir tu aliento, tu respiración y también cada latido de tu corazón. Podía navegar por el mar de tus ojos. No se cuanto tiempo estuvimos así pero a mí me pareció una eternidad, y podría haber seguido allí toda la vida. De repente me soplaste y te levantaste de un salto diciéndo: vámonos a dormir, es tarde. Y nos fuimos a dormir, pero yo me fuí con el corazón encogido por haber tenido tan cerca tus labios y no poder besarlos, por no poder abrazarte y haberte dicho: TE QUIERO.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Me haces falta


Me pongo a pensar fríamente en lo que siento y llego a la conclusión de que SI me haces falta, de que te necesito aunque no quiera hacérmelo ver. ¿Cuando fue el momento en que lo decidí? No lo se, y tampoco se si lo decidí yo, es más, creo que no fui yo sino esa caja que encierra todo nuestro ser, que se mueve y tiene vida propia y llamamos CORAZÓN. Él decidió seguirte a cualquier lado, eligió vivir en un infierno en vez de en el cielo, en la oscuridad, alejado de todo y sin hacer mucho ruido. Me ha dicho una amiga que no me preocupe, que ella estará ahí a mi lado para todo lo que necesite, que no me abandonará. Se llama SOLEDAD, y parece que me estoy acostumbrando a ella. Pero a lo que no me acostumbro es a no escuchar tu VOZ, a no tenerte cerca, a no abrazarte... y es que, es fácil acostumbrarse a todo eso, y en cierto modo lo tengo pero no del todo como yo quisiera. Hay veces en las que al estar cerca de TI, mirándote a los OJOS, veo lo mismo que siento yo, que te mueres por besarme, que te deshaces por abrazarme y gritarme: TE QUIERO; pero es que cuando estoy contigo no se si veo por mis propios ojos o el corazón me presta los suyos para poder conocerte mejor y así hacerse más fuerte al mirarte, y con ello hacerme más débil a mi, a mi ser racional, a mi pensamiento en frío. Pero también al mirarte encuentro una razón más para seguir luchando, para seguir viviendo aunque sea en este silencio absurdo que me ahoga con cada gota de LLUVIA que absorbe sin querer. Me gusta quererte, pero no de esta manera en que lo hago, porque haciéndolo me vuelvo pequeño, me siento débil e indefenso, vulnerable, y eso no me gusta.