martes, 21 de junio de 2011

Baldosas amarillas

Llega un día en el que sin saber por qué tu vida cambia y da un giro inesperado. Aparentemente todo es igual, haces tu vida rutinaria dentro del día correspondiente pero sin embargo, hay un momento en ese día en el que ha saltado el interruptor y es ahí en donde comienza el camino. ¿Y que camino es ese? Pues uno por el cual nos adentramos sin querer, pudiendo evitarlo pero sin hacerlo, que nos llama y hemos de seguir por la baldosas amarillas que nos guiarán hasta no sabemos donde. Y una vez que ya estás dentro del sendero ya no hay vuelta atrás, nos hemos colocado nuestros zapatos rojos, cual Dorothy en "El Mago de Oz", y adelante. Tu estado de ánimo es distinto, quieres avanzar más, deseas llegar hasta el final, conocer lo que se esconde detrás de tan bonito paisaje y realmente descubrir si al llegar a la meta se trata de un mago que nos hará los sueños realidad, o de una bruja que nos hará caer por el precipio haciendo añicos las baldosas amarillas. Pero ahí está la duda, la cuestión en sí misma de la incógnita que nos tiene el corazón en vilo, imaginando situaciones que se harán o no realidad, el premio que hará cambiar nuestra vida para mejor o para peor y depués seguir igual que al principio. No lo sabemos, y como somos curiosos por naturaleza, o ya no solo por cusiosidad sino por arriesgar y querer conseguir una meta en nuestra vida que nos haga volvernos locos, hemos de seguir hasta el final para descubrir y saber a donde nos llevan las baldosas amarillas. Buen viaje.






martes, 14 de junio de 2011

Verano



Por fin está aquí el verano y, para muchos es una época en donde el buen humor siempre está presente, a pesar del calor insoportable, sofocante o pegajoso, es un tiempo que invita a salir, a la diversión, y a al buen humor en general. Y ya que estamos de buenos ánimos que mejor cosa que nos caiga alguien para pasar este verano juntitos, abrazados y sudando por estar cerca!! Un amor de verano, pero no de esos pasajeros que los dejas en la playa y al mes siguiente se te han olvidado, no, de esos no, sino de los que aparecen una noche de temperatura exquisita, con la luna llena de fondo, en las que no sabes cuando irte a dormir de lo tranquila y a gusto que se está, y de repente que aparezca ese alguien para sofocarnos aún más el verano, y que surja esa chispa que no te deja dormir y te hace tirarte de la cama como si no hubiera un mañana, y decirle: ¿Donde has estado? y que ese alguien te diga: buscándote, y se acerque y te de un beso. Ya entonces si que no habría un mañana para mi, porque me quedaría instalado en ese día eternamente, en ese momento de ensueño que nunca suele pasar, a no ser que vivas dentro de una película de Meg Ryan. Sea como sea, damos la bienvenida al verano, en donde la vida, por lo menos para mí, es más llevadera, alegre y feliz, aunque esté sin ese alguien que me está buscando!! A ver si nos encontramos pronto!!!

viernes, 3 de junio de 2011

Pequeño



Cuando llegaste noté que algo raro pasaba, no estabas como siempre, incluso más raro que en los últimos días o meses, pero pensé que sería por el trabajo, estrés, tráfico...; cualquier motivo ajeno a nuestra vida. Yo estaba preparando la cena cuando te acercaste y me dijiste:
_tengo que contarte algo,
En ese mismo momento, mi estómago dio un vuelco y supe que algo había ocurrido, pero nunca pensé en lo que venía.
_He conocido a alguien.
_ Yo conozco a mucha gente todos los días, te dije.
_ Deja las bromas, es alguien especial, por el que siento algo.
Fue entonces cuando dejé de ser yo, mi cuerpo seguía en la cocina, contigo a tu lado, pero mi mente no paraba de dar vueltas con la única intención de no escuchar más de aquello que saliera por tu boca, de no estar atento a algo que jamás pensé que podía ocurrir. Hasta que me dijiste:
_¿Me estás escuchando?
Ahí desperté e intenté asimilar lo que acababa de ocurrir.
_No ha sido premeditado, ni buscado, sabes que te he querido más que a nada en este mundo y que podría haber dado mi vida por ti, pero el destino es caprichoso y ha decidido que lo que un día empezamos haga su parada en esta estación y yo me suba a otro tren.
_Dejalo, no sigas, no quiero que sigas hablando en pasado de nosotros, y no entiendo por qué no me has dicho antes lo que te estaba ocurriendo, es algo que nos incumbe a los dos, porque aunque yo salga perdiendo en todo esto, la historia es de los dos, de nosotros, tuya y mía; y ahora tu la abandonas por voluntad propia, porque has conocido a alguien que te hace sentir más que yo y que pretende tenerte a su lado.
_ Sabes que nunca haría nada que te hiciera daño.
_ Pues lo has hecho, sin pretenderlo, quizás, pero lo has hecho.
_ Tengo que velar por mi propia felicidad y mi corazón me guía hacia otro lado, lo siento, no tiene nada que ver contigo.
_ ¿Que no tiene nada que ver conmigo? En ese momento podría haberte montado una pelea de órdago, pero preferí no hacerlo, puedo ser muy frío cuando me lo propongo, y decidí que no era el momento, por el calor de la situación, porque podría decir cosas de las que después me arrepentiría y porque no quería hacerte daño, no soy así. Tenías toda la razón en decirme que no tenía nada que ver conmigo, pero me sentí pequeño, vacío, sin ser nadie. Y me dolió tu manera de contármelo, esa frialdad mayor que la mía al hablar del tema, al exponermelo como lo hiciste.
_Está bien, te dije, son cosas que pasan y que nos ha tocado a nosotros. Ahora déjame en paz, no quiero hablar contigo, y cuando puedas... vete.
Era incapaz de creerme aquella realidad que me daba mordiscos, que me arrancaba a tiras el alma, que me hacía jirones el corazón; era incapaz de controlar mi estado de ánimo, como si una nube con pedrisco me estuviese cayendo encima, desnudo en pleno invierno. Me sentí una mierda, solo, vacío y abandonado por alguien mejor que yo porque supo atraer y quitarme a la persona más importante de mi vida. Ahora me siento desnudo, pequeño, sufriendo y queriendo gritar sin tener voz.
Y solo, sin ti.