miércoles, 30 de julio de 2008

Miremonos dentro.

Hoy en la estación de tren me he encontrado con un viejo conocido del instituto, me ha dado alegría encontrármelo! no se si a él tambien. Hemos estado charlando durante un rato y he comprobado que o yo me conservo muy bien o a la gente le sienta fatal cumplir años!! Creo que son ambas cosas. Estaba como muy mayor! muy dejado! sin cuidar, yo pienso, si no te cuidas tu ni estas pendiente de tí, ¿quein lo va a hacer? no solo hay que conservar el interior, tambien hay que cuidar lo de fuera porque se estropea rápido!! aunque el tópico sea lo contrario. Eso de que lo de fuera no nos importa es mentira!! o si no en que es en lo primero que nos fijamos? en el físico, o no es así? el que diga que no es un hipócrita. Si es cierto que una vez echado el primer vistazo ya entra en juego el interior, y cuantos más años tienes mas! Pero quien no ha dicho alguna vez: que tio más feo!! aunque es muy majo y muy bueno; todos lo hemos dicho alguna vez, pero es que que quieres! encima que sea malo!! bastante tiene encima, aunque tambien dicen que no hay feo bueno, porque no tienen nada que agradecer a Dios.jajajaj!!! Allá cada cual con sus
pensamientos.
Dejo un pequeño retal de una historia que tengo en mente y no he tenido tiempo de plasmar.

Aquella mujer seguía sola en el banco de la entrada de la estación. Siempr estaba sola, nunca sonreía ni hablaba con nadie. Pero yo siempre la veía y la observaba, me imagino que al igual que el resto de la gente que deambulaba por allí, o ellos no se fijaban, más bien parecía esto último, pero para mí era incapaz de pasar inadvertida. Esos hermosos ojos llenos de tristeza y melnacolía, ese rostro de faciones suaves y perfectas condenado a sufrir por no sabía que. Un día me armé de valor y me dirigí a ella. Allí estaba como siempre, con la mirada perdida hacia ningún sitio y sus manos unidas en el regazo junto a su monedero. Vestía bien pero con un sobriedad excesiva, quizá emanada de su propio estado de ánimo. Me dirigí hacia ella y me senté a su lado, no supe lo que decir, pero al cabo de unos instantes le pregunté si le ocurría algo, ya que llevaba varios dias observándola. Su respuesta fue igual que su mirada, llena de tristeza, de ahogo: me he golpeado contra la vida y me ha dejado aturdida. Mi cuerpo sintión un escalorfrío que no pude controlar. Desde entonces me siento a diario a escuchar a aquella pobre mujer que no le quedan más que sus lágrimas y mi compañía en esa fría silla de la estación de tren. Ahora compartimos su tristeza, su desdicha y su vida, pero sigue estando aturdida.

1 comentario:

Srta. Nostalgia dijo...

Gracias por comentarme. Me encantan tus textos (L), me gusta la gente que reflexiona de esa manera en particular. Un beeeso!