martes, 18 de enero de 2011

Casi bonito


El otro día ante unas preciosas vistas de la ciudad de Toledo, en un mirador, una bonita noche de Enero, por un instante creí que podía ser el comienzo de una historia prometedora con un posible final feliz. Mi mente divagaba conformando una historia a largo plazo, recorriendo sus recovecos, imaginando sus calles, sus entresijos escondidos, su estructura... hasta que el maullido de un gato y el roce de su cuerpo por mis tobillos me hizo despertar de aquel hechizo que el ambiente que me rodeaba me había hecho imaginar. ¡Que inoportuno el felino! Tal vez mas realista que yo.

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Un suelo de piedra, dos cipreses flanqueando la imagen de una preciosa ciudad, un cielo estrellado y un gato maullando a mis pies, una situación perfecta para empezar un historia de amor increible. Pero solamente quedó en eso, en un amago que ni siquiera llegó al principio y que sólo tomó forma en mi cabeza mientras la espera agotaba su tiempo.

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El siguiente actor salió a escena acabando con la incertidumbre y la espera del que ya estaba en el escenario. Pero el guión parecía no tener forma y estaba destinado a fracasar. Entonces aquel precioso escenario bajó su telón y uno de sus actores (en este caso yo) terminó su función. Esta vez podía haber salido bien, pero no fue así. El destino no lo quiso. Tal vez en otra ocasión.

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