lunes, 28 de marzo de 2011

Latidos


Suena el teléfono y en la pantalla aparece su nombre: vuelco del corazón y taquicardia inmediata. Oigo su voz y me cuesta respirar. Hablamos un rato y yo como siempre con la sonrisa tonta incapaz de racionalizar todo aquello que estamos hablando, simplemente noto que mis pies no tocan el suelo y que mi cuerpo flota como si estuviera en el espacio. Me invita a comer y yo entonces ya soy feliz. Mañana quedamos cuando salgas del trabajo en mi casa para comer ok! me dices.

Al día siguiente no se que ponerme para estar guapo, según él no hace falta esmerarse mucho, gracias, y estoy todo la mañana pendiente de la cita del mediodía. Media hora antes de salir del trabajo me suena el móvil: otra vez su nombre en la pantalla pero rápidamente deja de sonar, es un toque para que le llame desde el trabajo. Lo hago y me pregunta que si tengo hambre, (como no lo voy a tener si voy a comer con él!) No tardes que la comida se enfría me dice. Salgo del trabajo a toda prisa para llegar cuanto antes a mi esperada cita. Llamo al portero y oigo su voz. Nervios. Llego a la puerta y antes de llamar al timbre respiro hondo y obligo a mi corazón a que deje de golpearme tan fuerte. Abre la puerta y me da un abrazo. Ya no soy yo, mi cuerpo se abandona a los acontecimientos que quieran ir llegando, y mi cerebro no es capaz de mantener su función en activo porque mi única atención es mirar esos ojos que me tienen hipnotizado. La comida le ha salido buenísima! aunque ... veneno que me hubiera puesto me lo hubiera tomado. Me quiero quedar pero tengo que irme, una lástima! Un abrazo de despedida, y un gracias por venir. Hasta el sábado! Encima me da las gracias!

Me voy con el alma rebosaste de felicidad y es que éste ha puesto una venda a los ojos de mi realidad, entonces hoy es incapaz de ver. Cuando salgo del portal oigo a unos vecinos que dicen: - ¿que son esos martillazos que suenan? Y yo me río porque ese ruido son los latidos de mi corazón, que laten con tanta fuerza que retumban en todo el edificio y que soy incapaz de callar.

4 comentarios:

Srta. Nostalgia dijo...

De los mejores textos que he leído de ti. Me encanta cómo explicas ese "noséqué" que se siente al estar enamorado. Enhorabuena.

Alya dijo...

A veces las cosas tan simples como una comida, pueden ser un acontecimiento que nos alegre un mal dia, sobretodo si estás bien acompañado!

Vivo con Hades a tiempo parcial dijo...

Es tan sincero y tan real que oigo los latidos. A tres palmos del suelo, vaya.

Lagrimasdescarcha dijo...

Me han encantado las 5 últimas líneas, con todo el texto por supuesto! ;)

Si... esa sensación es... fantástica... es como que da igual lo que pase en el mundo, solo estáis Tú y El. :)