domingo, 21 de noviembre de 2010

Hagan juego señores


Hay momentos en la vida en los que uno se siente cansado y deja que la vida le envuelva y el destino juegue sus cartas, sin hacer nada por que esa jugada tome otro rumbo, sin importarle lo que pueda venir. Simplemente deja las cartas encima de la mesa y cuando acabe la partida serán levantadas y veremos que es lo que pasa. Mientras tanto viviremos porque es lo que toca, como mejor se pueda pero también sin hacer nada por mejorarlo, con la espalda llena de latigazos por lo que anteriormente hemos soportado, por los palos recibidos, por los castigos innecesarios que muchas veces nosotros mismos hemos ido a buscar. Hay momentos en la vida en los que aquello en lo que tanta ilusión has puesto, deja de interesarte porque te das cuenta de que si algo ha de pasarte ya vendrá.

Solamente hay dos caminos: uno es seguir intentado y luchando por lo que quieres y que estás seguro de que algún día llegará y vives incansable por llegar hasta ello, y dos vivir impasible esperando a que ese algo llegue si es que tiene que llegar, y si no viene culpar al destino porque ha labrado así nuestra trayectoria.

¿Cual de los dos caminos es el correcto? Yo claramente me decantaría por el primero, pero también es verdad que el cansancio continuado termina por agotar, y además mis cartas no tienen mucha posibilidad de tener buena baza, tal vez sea porque no se jugar o porque no conozco la estrategia adecuada. Sea por lo que sea ya me he cansado de jugar, y por el momento no creo que vuelva a escuchar aquello de : hagan juego señores.

2 comentarios:

un-angel dijo...

pues no sé qué decirte hoy...sería genial saber hasta que punto es razonable luchar e insistir y a partir de cuando hay que entender que debe tirarse la toalla y tirar por otro sitio. De nada vale escuchar al corazón porque ese no entiende de empresas imposibles cuando va detrás de algo, y si solo obramos de acuerdo con la razón, ¡se pueden perder tantas oportunidades por culpa de la prudencia!...Lo mejor es obrar por puro instinto, y el mismo cansancio nos dirá en su momento si hemos insistido demasiado golpeando una puerta que nunca se abrirá. La ilusión, eso es: cuando has perdido la ilusión es el momento de empezar a mirar hacia otro lado.
Como siempre, te hablo mucho y en realidad no te digo nada, ¿verdad?...
Un abrazo.

Vivo con Hades a tiempo parcial dijo...

Todos los caminos son correctos, lo incorrecto es no andar.

Los Godivas?, riquísimos, cierto.