martes, 1 de septiembre de 2009

Sonreir

Los días pasan y uno va envejeciendo, el corazón se le hace más duro y se aprende a vivir con él lleno de telarañas y con las puertas cerradas, que al abrirse chirriarán de tanto tiempo como han estado sin usar. Pero si es cierto que el tiempo lo cura todo, que no es lo mismo que olvidar, porque olvidar no se olvida, pero con el paso de los días uno se va haciendo más fuerte, se acostumbra a estar solo y es difícil que encuentres a un corazón como el tuyo. El mío es reacio, cabezota y testarudo, se ha negado a buscar y a elegir otros caminos, sólo quiere sentirse vivo con el que tiene en mente y por desgracia, y muy a mi pesar, es algo imposible que nunca podrá ser. Habrá risas, habrá amistad, habrá cariño y también amor, pero otro tipo de amor distinto al que mi corazón y yo quisiéramos. Ese amor sólo estará registrado en mi cabeza, en mi memoria y también en mi corazón, que día a día me anima a que siga adelante con la loca idea de afrontar mi situación y soltar por mi boca lo que siento, pero yo, desobediente por naturaleza, y pensando un poco con la cabeza fría he decidido dejar las cosas como están, es lo mejor para todos, quizá tenga que ser así y cada uno seguir su camino por separado, aunque estemos juntos de otra forma. La vida es complicada y el amor la hace aún más, pero hemos de seguir adelante siempre con una sonrisa y rodeados de amor, del tipo que sea, de cariño y como no, de amistad. Regalemos sonrisas aunque por dentro nos estemos muriendo, nadie tiene que pagar por las desdichas que sienta nuestro corazón, sólo le sentimos nosotros, por lo que sólo hemos de aguantarle nosotros. Sonriamos.

1 comentario:

Vivo con Hades a tiempo parcial dijo...

Lo que no ha sido será. Está escrito.
Tu tienes sonrisa de plástico y otros tenemos besos que nos han dado con desgana. Algún día ambos tiraremos nuestra basura al contenedor de reciclaje.
Buen día.