martes, 15 de septiembre de 2009

Vamonos

Vámonos me gustaría decirte y que tu me contestaras: VÁMONOS. Pero se que es algo que sólo pasa en mis sueños y en mi cabeza cuando cierro los ojos para pensar en TI.
Vámonos a un lugar donde nadie nos conozca, donde podamos abrazarnos, donde seamos felices, aunque eso seria en cualquier sitio estando contigo.
Vámonos juntos a cualquier lugar del mundo, ya sea aquí al lado o a miles de kilómetros, pero juntos.
Recuerdo como hace tan sólo unos días el sueño de irnos casi se hace realidad. Tu estabas mirando una revista cuando alguien te pregunto ¿que miras? y tu contestaste que buscabas hacer un viaje, a Escocia dijiste; me encanta Escocia dije y tu me miraste con esa mirada serena y distinta para mí y me dijiste VÁMONOS. Yo no supe contestar y empecé a reírme nerviosamente porque mi cabeza en esos momentos no paraba de imaginarnos juntos en aquel maravilloso lugar, solos, abrazados, queriéndonos, juntos. Y otra vez dijiste: VÁMONOS! pero yo seguía sin contestar y al final dijiste: me tendré que ir con mi novia. Te debería de haber dicho: SI, VÁMONOS, vámonos donde tú quieras, no me importa el lugar a donde me lleves pero quiero irme contigo aunque sea al infierno, porque estando TU tendré paz, tendré amor y tendré tu mirada, esa mirada que me hace estremecer cada vez que me mira y se apodera de todo mi ser, esa mirada que me calma y que me impide apartar mis ojos de los tuyos, esa mirada que creo que me mira diferente a los demás, esa mirada que quiero sólo para mí y que me diga: VÁMONOS.


1 comentario:

Vivo con Hades a tiempo parcial dijo...

En todas las almas duerme un dragón. A veces duerme por toda nuestra vida. Otras veces despierta para dormir poco después. También es posible que el dragón despierte y ya no haya forma humana para devolverle a los brazos de Morfeo. En esos casos sólo cabe subirse en su lomo y a horcajadas, conseguir domesticarlo para que nos sirva. Si no lo conseguimos, corremos el riesgo de ser devorados.

Ese dragón tuyo es algo díscolo, pero deberás conseguir que te acompañe en tu caminar, sea o no acompañado de aquel a quien amas. Aprieta fuerte las bridas. Recuerda que tu eres el amo.

Un placer leerte, aunque sea un canto algo desesperanzado.