jueves, 24 de septiembre de 2009

Una tarde de Otoño



Una tarde de principios de otoño, el pueblecito pequeño de aquella sierra presenció un gran alboroto: una furgoneta iba anunciando que esa misma noche tendría lugar un gran espectáculo para los vecinos de aquel pueblo. El evento se trataba de un espectáculo de magia que culminaría con una agradable orquesta. Julia al oír aquel megáfono acudió a la calle para escucharlo bien, cuando por fin lo hizo se metió corriendo en casa a buscar a Jacinto, su esposo. Le contó emocionada lo que esa misma noche acontecería; Julia quería ir, ansiaba ir con su marido a ver el espectáculo y bailar después agarrada a él. Pero él no estaba muy por la labor, ¡ya eran mayores y no tenían edad de andar por ahí haciendo cosas de jóvenes! Hacía ya mucho tiempo que no salían a bailar ni a divertirse, pero Julia insistía en ir.
-¡Por favor Jacinto vamos a ese espectáculo! ¡No tenemos nada mejor que hacer!
Al decir eso, Jacinto pensó que tenía razón y si su mujer quería ir pues él la llevaría donde ella quisiera! Lo importante era que estuvieran juntos. Y dijo: - Si quieres ir ¡iremos!
Julia toda entusiasmada por la noticia fue corriendo a arreglarse. Hacía mucho tiempo que no sacaba sus pinturas del estuche, y al hacerlo cayó una lágrima por sus mejillas seguidas de muchas más cuando se miró al espejo. Tengo los ojos tristes como la noche se dijo, y se pintó sombra sobre ellos para darles vida. Las pestañas cortas como hierba recién segada, y se aplicó máscara de pestañas casi seca del paso de los años para alargarlas. La piel agrietada como las nueces de una tarta, y se dio un poco de polvos para taparlo. Los labios secos como la arena del desierto y se pintó los labios de carmín para ocultarlo. Se lavó el cabello y se peinó. Sacó su vestido de fiesta y se lo puso con sus zapatos de tacón. Y al mirarse al espejo dijo: tengo las piernas finitas como las patitas de un gorrión, y se puso unas medias para disimularlo. Fue corriendo a su marido y le dijo: ¿Qué tal estoy? Jacinto se quedó boquiabierto al ver a su esposa tan bella de nuevo, aunque su mente no podía engañarle al compararla con aquella hermosa mujer que había sido de joven y la persona que tenía delante de él. Pero aún así se encontraba bella. Y Jacinto se acercó y la dijo: -Estás hermosa y bella, como dicen por ahí, quien tuvo retuvo. Y no me importa si tienes los ojos tristes como la noche, las pestañas cortas como hierba recién segada, la piel agrietada como las nueces de una tarta, los labios secos como la arena del desierto y las piernas finitas como las patitas de un gorrión porque yo te quiero igual, y lo único que quiero es estar a tu lado. Se agarraron del bracete y se fueron al espectáculo.
Allí todo fue entusiasmo, el pueblo entero estaba allí presenciando aquel agradable acto. Cuando la orquesta empezó a tocar, Julia y su esposo se agarraron y comenzaron a bailar, a él le daba vergüenza por su edad, pero ella seguía bailando como si nada. Miró hacia arriba y vio como la luna alumbraba la cara de Jacinto. Se quedó mirándolo y dijo: -¿sabes una cosa? Me gustan tus ojos tristes como la noche ,tus pestañas cortas como hierba recién segada, tu cara agrietada como las nueces de una tarta, tus labios secos como la arena del desierto y tus piernas finitas como las patitas de un gorrión; y me gustan porque es tuyo, porque te quiero y me gusta como eres y lo que tienes, y aunque la edad nos haya hecho de tener que soportar estas cosas siempre tendrás una flor en tu interior que no se marchita y crece día a día a mi lado y eso me hace sentirme viva contigo. Los dos se abrazaron y siguieron disfrutando del baile y el uno del otro.

3 comentarios:

Vivo con Hades a tiempo parcial dijo...

Uf, es muy bonito. Hoy necesito cosas bonitas. Gracias.

Darkx dijo...

Linda historia... todavia soy joven... pero ojala pudiera encontrar un amor como el de aquellos personajes que el paso del tiempo marcó solamente sus pieles, y no sus sentimientos...

Gracias por escribir cosas asi... yo en cambio, no podria... el hastio me hace escribir cosas mas tristes..

cuidate, y sigue escribiendo ;D

Dark Angel dijo...

Quizas, lo unico que no se puede perdonar es el corazón marchito... ese siempre tiende a reverdecer!
saludos desde mi lejana galaxia
hermosa, historia, hermosa y bien contada