martes, 29 de diciembre de 2009

En busca de la felicidad


El domingo pasado se celebró el día de la Sagrada Familia, y hoy he leído en un periódico como un artículo en éste abogaba a favor de la familia tradicional, la de toda la vida: padre, madre e hijos, todos unidos en pro de la felicidad, la procreación y unidad; hasta ahí todo bien, pero defendía este prototipo de familia echando por tierra, y con muy malos modos, a cualquier otro proyecto o tipo de familia ya sea en parejas de hecho heterosexuales u homosexuales. No se que edad tendría el señor que firmaba dicho artículo, pero creo que debería de saber que al igual que la vida evoluciona, la familia también lo hace y la mente humana no debe de ser menos. Creo que la felicidad se puede conseguir de muchas maneras, no solamente a través de prototipos de familias impuestos que en determinadas ocasiones resultan arcaicos y obsoletos, y con esto no quiero decir que esté en contra de la familia tradicional acogida por la Iglesia, en absoluto, sino simplemente digo que no hay porqué cerrar las puertas a las opciones que cada uno quiera seguir para crear su propia familia y con ello su propia felicidad. La verdadera familia no está en la imagen externa de familia feliz y ejemplar que podamos tener los de fuera o de la imagen que nos quieran dar, la verdadera familia es aquella en la que la felicidad vive por encima de todo, el respeto entre sus miembros, la confianza, la amistad, el cariño, y todo ello aliñado con el amor entre unos y otros. ¿Por qué debemos seguir unos patrones impuestos para conseguir esto? Cada uno debe de buscar su propia felicidad, pero hay muchas personas que ésto no lo entienden, y no miran más allá de sus propias narices.

2 comentarios:

Akira dijo...

Perdoname por lo que diré, pero ese es el modelo que ha creado la iglesia que dice ser seguidora de Cristo, haciendo acepción de personas cuando Jesus nunca lo hizo, condenando todo modo de pensamiento diferente al suyo, cuando Dios mismo vino a unir y creo un mundo infinitamente diverso. Lo peor de todo es que los homosexuales luchamos por derechos como el matrimonio frente al altar de una iglesia que nos ha perseguido por siglos.

Un abrazote!!!

Vivo con Hades a tiempo parcial dijo...

Familia son 2 o más. El resto tan variable como el cielo en otoño. La felicidad es un viaje eterno en un vagón que a veces está repleto y otras casi vacío, según las estaciones.