jueves, 23 de abril de 2009


Hoy de vuelta a casa venía escuchando en la radio una bonita historia que me ha gustado mucho y quiero compartirla con todo aquel que lo lea. Decía más o menos así: " En un lugar de unas tierras lejanas, un hombre celebró en su casa una gran fiesta con ocasión del nacimiento del primero de sus nietos, a la fiesta no era necesario acudir con regalo, sin embargo algunos de los invitados llevaron algunos de sus presentes como símbolo de su amistad. Conmovido por la alegría de su nieto, Platio, que así se llamaba el organizador, invitó a un antiguo amigo que había pasado a ser enemigo debido a una discursión por un malentendido. Desde hacía muchos años los dos hombres no habían vuelto a dirigirse la palabra, y uno de ellos, Eugres, hacía todo lo posible por causar mal al otro. Sin embargo con esa invitación Platio vió una oportunidad para poner fín a tal enemistad y poder retomar lo que un día fue una bonita relación de amistad y hermandad. Eugres acudió a la fiesta y para ello consideró oportuno obsequiar a su antiguo amigo. En una bandeja de plata echó basura, frutas podridas y carne putrefacta. Lo envolvió y se lo entregó a Platio en la fiesta. Éste conmovido por el detalle abrazó a su antiguo amigo creyendo rota la enemistad, sin embargo, le dijo que no se quedaría a la celebración sino que solo quería darle el regalo y se marchaba, lo que así hizo. Platio abrió el presente observando atónito lo que aquella hermosa bandeja contenía. Llamó a sus criados y les dijo que no permitiesen que Eugres se marchase ya que tenía un regalo para él. Tiró toda la basura, lavó la bandeja y la llenó de hermosas flores que crecían en su jardín a lo que añadió una nota. Uno de los criados entregó el regalo a Eugres, éste lo abrió y contempló la hermosura de las flores a la vez que una nota, en ésta había escrito: << Cada uno da lo que posee>>".




Bonita manera de decir que no todos somos iguales, y que como decía el otro día, el perdón nos hace grandes. Efectivamente cada uno hemos de dar lo que tenemos, aquello que rebosa nuestro corazón es lo que sale por nuestra boca. No dejemos que la ira y las ganas de venganza cieguen nuestro corazón, ¿que obtenemos con ello? ¿ganamos algún premio? cada uno ha de actuar como crea que deba hacerlo y no de la manera en que los demás lo hacen con nosotros, allá cada cual con sus actos y sus circunstancias. La vida está para disfrutarla y hagámoslo con aquellos que quieren hacerlo; y efectivamente, cada uno da lo que tiene, al igual que cada uno recibe las cosas acorde con su propia personalidad y manera de ver. No regalemos basura si tampoco la queremos para nosotros.














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