lunes, 27 de abril de 2009

Ojala fuera noche


Ojala fuera noche para poder estar contigo. Es el único momento del día en el que soy feliz de verdad, por completo. Cada noche al cerrar los ojos puedo contemplar como vienes hacia mi para ser mi guardián, mi protector, mi guía. Ansío que llegue pronto la luna para que su luz te haga venir a mí y pasar la noche entera conmigo. Por la noche soy feliz, porque vigilas mis sueños, porque me miras y te creo, porque me acaricias y me estremezco, porque estás a mi lado, porque te siento, porque me sonríes, porque me amas, y porque me das vida para cuando despierto poder atravesar el día con mi enemigo Sol, el que deseo que se vaya pronto para que venga mi protectora Luna y me traiga con su tranquilidad a ti. No me importa al lugar donde vallamos cada noche, si es feo o bonito, si hace frío o calor; solo me importa que estoy contigo y puedo ver el paisaje del color de tus ojos, esos que ya no me miran si yo no cierro los míos, esos que ya no me hablan si no viene la luna, esos que un día me miraron y se quedaron atrapados dentro de mi alma para nunca más salir de allí y poder mirar a través de ellos. Esos ojos que alguna vez se reflejaron en los míos cegándolos con su luz. Esos ojos que no veo desde entonces y que mataría por volverlos a ver como aquel último día. Ojala fuera noche para abrazarte, ojala no existiera el día. Si esto fuera así, mi enemigo Sol solo existiría para mí, porque habiendo noche estarías tu, y estando tu yo tendría sol y entonces tendría día.

Somos reflejos de vidas ajenas que como un puzle vamos uniendo a nuestra memoria y poder así conformar una vida propia llena de jirones de los demás con los que cubrimos nuestro alma construyendo así una coraza que nos permite cubrirnos del peligro, para mantener intacta nuestra esencia, nuestro espíritu más puro, que es el motor de nuestra vida.

Ojala fuera noche.

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